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Así cambia tu cuerpo duante el embarazo

Durante el embarazo, es difícil encontrar alguna parte de tu cuerpo que no se vea afectada. Tu organismo se transforma por completo al poner en marcha el engranaje de la gestación y, aunque notes desde el primer momento transformaciones en tu exterior, los cambios más importantes suceden dentro de tu cuerpo y son invisibles.

Figura

El cambio en el pecho es uno de los más evidentes (y más tempranos): aumenta de tamaño, está más sensible, y tu areola y pezón se oscurecen. Sin embargo, la tripita de embaraza tardará más en mostrarse: hasta el quinto mes aproximadamente puedes aumentar de peso de manera generalizada, pero tu abdomen no será redondo. Semana a semana notarás como tus caderas se ensanchan ligeramente, y, hacia el final de la gestación, serán tusextremidades y tu rostro los que se hincharán.

¿Por qué?: durante el embarazo, tu cuerpo va acumulando grasa en abdomen, espalda, brazos y muslos, que utilizará en el último mes de gestación, y tu pecho se prepara para su cometido durante la lactancia.

¿Qué puedes hacer?: los masajes de drenaje y los ejercicios como Pilates, yoga o natación te ayudarán a acumular solo lo necesario. Por lo demás, ¡presume de silueta! Luce tus nuevas formas con alegría y orgullo.

Metabolismo y aparato digestivo

Las náuseas y los vómitos matutinos, el aumento de apetito y los famosos “antojos” son quizá, lo más conocido del embarazo. Pero durante la gestación también aparecen otros fenómenos, como el reflujo, la retención de líquidos y, en ocasiones, la diabetes gestacional.

¿Por qué?: en el embarazo segregas estrógenos y hormona gonadotrofina coriónica, causantes de las náuseas y los vómitos; también tienes menos ácido clorhídrico y pepsina en el estómago – lo que te causa las pesadas digestiones –; eres más resistente a la insulina – y, con ella, tienes riesgo de diabetes – y aumentas tu contenido de agua (unos siete litros), por lo que se acrecienta la retención de líquidos.

¿Qué puedes hacer?: seguir una dieta sana y equilibrada (evitando picantes y alimentos muy ácidos), practicar ejercicio físico moderado y ajustado a cada fase y realizarte las pruebas que te indique tu ginecólogo te ayudará a no aumentar desmesuradamente de peso, a no sufrir en exceso con el reflujo y/o las hemorroides y a detectar y controlar las posibles complicaciones del embarazo.

Ojos

Es probable que sientas que ves un poco menos que antes de quedarte embarazada. Además, puedes sufrir sequedad ocular, sensibilidad a la luz, fatiga visual y, en el caso de llevar la vista graduada, pueden acentuarse tus problemas preexistentes (astigmatismo, miopía…).

¿Por qué?: el cambio en el nivel hormonal y la retención de líquidos – que puede causar que tanto el grosor como la curvatura de la córnea de tu ojo incrementen ligeramente – son los responsables.

¿Qué puedes hacer?: hazte, al menos, una revisión oftalmológica durante el embarazo, más aún si ya has padecido alguna dolencia ocular. No uses colirio o lágrima artificial sin consultarlo previamente con tu médico.

Sistema urinario

Desde prácticamente el primer día orinas con mucha asiduidad, pero, a la vez, tu riesgo de infecciones es mayor ahora.

¿Por qué?: tu vejiga está presionada por tu útero en crecimiento y, además, tus riñones ahora deben eliminar no solo tus residuos sino también los del bebé. Por eso produces más orina.

¿Qué puedes hacer?: No dejes de hidratarte porque te incomoden las frecuentes visitas al baño: sigue bebiendo agua, zumos naturales e infusiones hasta los dos litros diarios. Sigue los controles rutinarios del embarazo, que incluyen pruebas de orina, para evitar riesgos.

Boca

Seguramente notes tus encías más hinchadas y más enrojecidas, que sangran a menudo cuando te cepilles los dientes. Además, ahora tienes más posibilidades de sufrir caries y las erosiones en tus dientes es mayor.

¿Por qué?: los cambios hormonales, acompañados de la variación de los hábitos alimenticios y los vómitos son los culpables de provocar estos efectos no deseados en tus dientes y, sobre todo, en tus encías.

¿Qué puedes hacer? : acude a una revisión a la consulta dental durante el embarazo y no olvides cuidar tu higiene dental como siempre, a pesar del sangrado.

Piel, pelo y uñas

Ya lo has notado y probablemente te lo hayan dicho: tu pelo está más brillante, fuerte y saludable. Sin embargo, notarás las uñas más frágiles, y, aunque en cada embarazada es diferente e, incluso, en una misma mujer en distintos embarazos, tu piel estará distinta: puede estar resplandeciente o llena de granitos. La pigmentación de tu cara y pecho también ha cambiado, y ha aparecido la línea de alba, que va desde el pubis hasta el ombligo. En cambio las estrías, especialmente en abdomen, muslos y pecho, persistirán tras el embarazo.

¿Por qué?: la alteración del tejido elástico por el estiramiento de la piel y el aumento de la producción de la melanina por los cambios hormonales son los responsables.

¿Qué puedes hacer?: desde el primer mes de embarazo hidrata tu piel con productos específicos para evitar la aparición de estrías, no olvides aplicarte protección solar a diario y disfruta de tu pelo, pues durará poco: en la lactancia verás cómo deja de estar tan suave y brillante y empieza a caérsete (pero no te preocupes, será temporal).

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